Fran Verona
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El imperio de los condenados

— ¿Y cómo sabes tú todo eso si los danzacrepúsculos son tan excepcionales y nunca habías visto uno?

— ¿Te acuerdas de cuando te dije que le dieras una oportunidad a la lectura? El soldado se arma en la forja, mademoiselle Lachance. La emperatriz, en la biblioteca.

Dior puso los ojos en blanco.

— Un libro adecuado vale por cien espadas.

— Bien dicho, mi joven aprendiz.

El imperio de los condenados

El imperio de los condenados

Jay Kristoff

novela
fantasía
vampiros