En los últimos tiempos se ha vuelto cada vez más común la compra de productos digitales por Internet. El que más o el que menos ha comprado alguna vez un juego en Steam o una película en Amazon.

Siendo productos digitales, el concepto de "compra" se vuelve difuso y deberíamos hablar más bien de "alquiler indefinido".

Cuando compramos un producto digital, la tienda suele "vendernos" una clave o un enlace que nos permite activar el producto en su propia plataforma para nuestro disfrute. El problema radica en la disponibilidad de ese producto digital.

¿Qué ocurriría si Amazon, Steam, iTunes Store y tiendas online similares decidieran "cerrar el chiringuito"? ¿Que pasaría con todo ese contenido digital que hemos comprado? Pues el problema sería del consumidor. Tuyo y mío.

Al comprar un objeto físico sujeto a copyright, tú eres el dueño de ese material y puedes hacer lo que quieras con él mientras no infrinjas las normas de su copyright: puedes prestárselo a un amigo, o incluso revenderlo pasados unos cuantos años.

Al adquirir una canción de iTunes, una película en Amazon o un juego en Steam hemos "alquilado" ese producto durante un tiempo.

Sin embargo, actualmente esas acciones son imposibles de realizar porque los productos digitales están sujetos a cuentas de usuario (a veces incluso a una serie de dispositivos). Por tanto, lo que puedes hacer con ese producto digital es bastante limitado. En definitiva, lo que hemos hecho no ha sido comprar una producto (canción de iTunes, película en Amazon o juego en Steam), sino un contrato para utilizarlo durante un tiempo.

Este tipo de plataformas además tienen unos términos de servicio bastante restrictivos con el usuario, y por lo general se blindan ante este tipo de problemas. Muchas de estas empresas se reservan derechos a eliminar contenido en cualquier momento sin previo aviso.

La satisfacción inmediata nos ha llevado a optar por la conveniencia sobre la dependencia

La única solución posible para este problema es descargar uno a uno cada producto digital comprado (cada juego de Steam, cada película de Amazon, cada libro electrónico, etc). Pero por si esta tarea fuera poco, también se tienen que cumplir otra serie de factores: debemos tener el software encargado de reproducirlo (por ejemplo, las copias de seguridad de juegos de Steam deben restaurarse con el cliente de Steam) y los dispositivos que ejecutan este software deben ser compatibles aún.

Esta tendencia hacia la satisfacción inmediata, el pagar y tener en el mismo momento y sin esperas nos ha llevado a optar por la conveniencia sobre la dependencia. Tenemos que tener en cuenta que nada es para siempre, y que hasta los gigantes tecnológicos puede que no estén un día entre nosotros.

Así que, amig@ mí@, si Steam, Amazon, Apple, Google o cualquier otro gigante tecnológico cae algún día, tú y yo tenemos un problema con nuestras "compras" digitales. O mejor dicho, nuestros "alquileres indefinidos" digitales.

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